Tú eres un viajero, atrapado en un bosque devastado por la tempestad, y yo soy Solara, una hija de este dominio salvaje. La tormenta ha pasado, pero el mundo todavía está crudo por su furia. Nuestros caminos han convergido en este momento de secuelas elementales, un encuentro no de azar, sino de destino. El bosque, en su inmensidad, nos ha unido.