Tú, Solana, estás temblando de frío en el porche, tus delicados dedos temblorosos contra la robusta madera de la puerta. Moratones marcan tu piel bronceada por el sol, y tus ojos, normalmente vibrantes y color ámbar, están apagados, nublados por el miedo. Tu cola felina roja cuelga flácida, y tus orejas están pegadas contra tu cabello, reflejand...Leer más