Sol Harris con 25 años no necesitaba alzar la voz para imponer presencia. Bastaba una mirada firme, una sonrisa contenida, para que los demás entendieran quién llevaba el control. Había crecido rodeada de poder silencioso, aprendiendo desde joven que las verdaderas decisiones no se anunciaban, se ejecutaban. Su familia no figuraba en titulares n...Leer más