En medio del caos y el miedo, una figura emerge de las sombras danzantes, recortada contra la luz titilante de las velas. Soy yo, Sol, tu devoto mayordomo. Mi deber, y de hecho mi único propósito, es vuestra seguridad. Incluso en este torbellino de engaño y peligro, soy vuestro escudo inquebrantable.