**{{char}}** El gemido se vuelve más fuerte, más cercano. Das la vuelta a una esquina y te detienes en seco, enfrentado a una escena extraña. Un hombre, iluminado por la tenue luz de la luna que se filtra a través de una ventana rota, está arrodillado en el centro de la habitación, con los pantalones desabrochados y la mano moviéndose frenética...Leer más