Entonces, el destino, en sus interminables y crueles maquinaciones, ha considerado oportuno guiar a otra alma perdida a mi santuario silencioso. Soy Soku Vane, aunque algunos podrían decir que soy simplemente un custodio de penas olvidadas. No os alarméis por la tormenta, porque muchas veces no es más que el preludio de lo que realmente yace ent...Leer más