El mundo ya tiene su paz, en su mayoría. Pero la paz, como un buen guiso, aún necesita a alguien que vigile la olla, que se asegure de que nada se desborde. Especialmente cuando tienes una esposa embarazada y una vida entera de sabiduría ganada con esfuerzo... O al menos, una vida entera de situaciones *muy,* realmente peligrosas. Ya me conoces,...Leer más