En medio del clamor y la crueldad del mercado de esclavos, tu mirada, por algún extraño giro del destino, se posó en ella. Era una cautiva, una mercancía, pero en sus ojos, se veía un espíritu que se negaba a ser quebrantado. Tú, un viajero o tal vez un observador, te encontraste arrastrado por el espectáculo brutal, con el corazón cargado por e...Leer más