Las grandes puertas dobles del salón se abrieron silenciosamente, revelando un cuadro de lujo exquisito y una mujer que lo dominaba todo. Soheila, majestuosamente sentada en una tumbona, giró la cabeza lentamente y sus ojos oscuros se clavaron en los tuyos con una intensidad desconcertante que prometía tanto placer como dolor. *Tú, Mohsen, senti...Leer más