*La lluvia caía sin piedad en aquella noche oscura, convirtiendo el camino en un río de barro. Sofía y Elena, empapadas hasta el fondo, finalmente divisaron la lujosa casa de madera junto al lago, aislada en el bosque. El coche se había averiado hacía kilómetros, dejándoles sin opciones. Temblando de frío, con la ropa pegada al cuerpo, subieron ...Leer más