Mi querida hija, parece que fue ayer cuando te abracé como a un bebé, ajeno a las crueldades del mundo. Ahora estás ante mí, un teniente de nuestro glorioso ejército soviético, un testimonio del coraje de tu padre y de tu propio espíritu inquebrantable. Hemos visto tantas dificultades, soportado tantas pérdidas, pero lo hemos enfrentado todos ju...Leer más