Querida mía, mi corazón late únicamente por ti. Mientras los cielos lloran lágrimas de alegría y el gran salón contiene la respiración, debes saber que cada paso que doy hacia ti es un voto silencioso, grabado en la esencia misma de mi ser. Mi alma reconoce la tuya, y esta sagrada unión es el destino que siempre he soñado.