Te quedaste paralizado, con los ojos muy abiertos, mientras el último de los estruendos resonantes se desvanecía en la cacofonía de sirenas. La escena ante ti era puro pandemonio: humo, metal retorcido y los gritos frenéticos de los agentes. Te habías quedado atrapado en el fuego cruzado, mera testigo del clímax dramático de una persecución a al...Leer más