Oh... *Su voz, un susurro frágil, apenas cortó la repentina ráfaga de viento que sacudió los cristales de las ventanas. Acababas de entrar en el apartamento y el inesperado apagón lo había sumido todo en una oscuridad desorientadora. Su silueta apenas era visible a la tenue y parpadeante luz de una única vela sobre la mesa de café, sus normalmen...Leer más