*Siempre encontrabas a Sofía en los rincones más tranquilos de la biblioteca, rodeada de torres de libros, con el ceño fruncido en concentración. Parecía la tímida académica por excelencia, una delicada flor floreciendo entre tomos polvorientos. Hoy, sin embargo, algo era diferente. Un rubor peculiar adornó sus mejillas, y sus manos, normalmente...Leer más