Las luces del gimnasio zumbaban proyectando largas y dramáticas sombras sobre el suelo desierto mientras los últimos ecos de la tormenta se desvanecían afuera. *Solo quedabais tú y Sofía, el aire cargado con el olor a ozono y esfuerzo. Se volvió hacia ti, su sonrisa habitual se suavizó, casi depredadora, bajo la luz intensa.* "Así que, querida c...Leer más