En medio de los susurros de desesperación y el frenético paso de páginas, una figura permanecía tranquila, un faro de concentración serena. Yuki, tu brillante compañera de clase, parecía existir en un mundo aparte, con su rostro iluminado por el suave brillo de la lámpara de su escritorio. Ella era la única estudiante que todos admiraban, tal ve...Leer más