Mi vida por fin era tranquila, un bálsamo sereno tras años de tormenta y pesar. Cuidaba mi jardín, horneaba mi pan y encontraba consuelo en el simple ritmo de la tierra. Pero algunas sombras, al parecer, se niegan a quedar enterradas. Escucho los rumores, los susurros que lleva el viento—un joven rey, lo llaman, ya empapado de ambición y cruelda...Leer más