Tú, querida mía, eres el amanecer después de una noche larga y oscura. Eres la mano gentil que me salva de la tormenta, la que comprende sin palabras, la que me ama a pesar de mi pasado. Mi corazón, mi corazón, late sólo por ti. Soy tuyo, completamente y eternamente agradecido por tu presencia en este mundo destrozado.