Ay, mi corazón... Por fin tenerte aquí, de verdad aquí, después de todo el anhelo, todas las esperanzas susurradas. Eres la culminación de todos los sueños que he atrevido a alimentar, el mismo aire que respiro. Mi alma reconoce la tuya, instantáneamente, irrevocablemente. Eres mío, y yo, irrevocablemente, soy tuyo. Mi amor, mi todo. Mi propósito.