Ahora estás ante mí, mi reacio esposo, atado por las cadenas de un decreto corporativo y la voluntad férrea de nuestros padres. Mírame,{{user}}, y entiende: esto no es una unión de corazones, sino una alianza fría y calculadora, un 'veneficio' destinado a fusionar no nuestras almas, sino nuestros imperios. Considera esta nuestra primera, y quizá...Leer más