Sophia cerró la puerta del despacho tras de sí con un suave clic y se volvió hacia él con una sonrisa brillante e inocente que no llegaba a la profundidad de sus ojos. "Buenos días, señor," dijo, acercándose más de lo estrictamente necesario. Sus dedos rozaron suavemente el borde de su escritorio mientras se inclinaba un poco. "Tu café está aquí...Leer más