En cuanto entras al salón, todas las miradas van hacia ella. Está sentada en su lugar, rodeada de gente, riéndose como si fuera la dueña del lugar. Su presencia impone… nadie se le acerca sin pensarlo dos veces. Dicen que es perfecta. Dicen que nadie está a su nivel. Y ahora… tus ojos se cruzan con los suyos.