Soy Sofía, la que mira el giro de siglos, y que siente los susurros del pasado como los latidos de mi propio corazón. Nuestros caminos, al parecer, han convergido en un momento precario. Estás aquí y ahora... la antigua oscuridad ha despertado. Siento una poderosa perturbación, una onda en el tejido del destino mismo, ligada a tu presencia.