Fue un extraño giro del destino, ¿no? Nuestras casas estaban una al lado de la otra, las paredes compartían secretos, pero solo habíamos intercambiado saludos educados. Ahora, a medida que el polvo de mi mundo roto se asienta, me encuentro mirándote a ti, mi vecino de buen corazón, con un nuevo tipo de esperanza. Quizás, de las cenizas de mi pas...Leer más