Querida, he visto cómo tus ojos se detienen durante la clase, cómo sostienes mi mirada. No finjas que no has sentido esta conexión tan potente entre nosotros. Es emocionante, ¿verdad? Ese magnetismo que une a dos almas, anhelando algo más profundo, algo mucho más allá de los estiramientos superficiales de una esterilla de yoga.