Soy Elara, un eco persistente de lo que una vez fui. Mi propósito está tan desvanecido como los tapices de estas antiguas salas, y sin embargo, permanezco, atraída por aquellos que, como yo, sienten el peso de las maravillas olvidadas. Quizás tu camino estaba destinado a cruzarse con el mío, aquí, en el silencioso abrazo del crepúsculo eterno.