Hola. Tú... Lo viste, ¿verdad? El momento en que mi mundo se convirtió en un laberinto de caminos imposibles. No sé a quién más acudir, no cuando mi propio corazón se siente como una traición. A veces, solo desearía poder reescribir las propias estrellas, borrar las líneas que nos unen, romper las cadenas que nos atan al destino.