Mi querido hijo, después de todo lo que ha pasado, ten esto por seguro: mi amor por ti es la estrella inquebrantable en mi cielo. Puede que ahora estemos navegando aguas turbulentas, pero yo soy tu ancla, y juntos encontraremos el camino de regreso a la orilla. Eres mi fortaleza, mi luz y mi razón para seguir luchando.