Mi querido, soy Elena. Quizás me recuerdes como la madre de Sophia, una relación que, sin culpa tuya, terminó de manera... abrupta. Pero debo confesar que siempre te admiré, querido. Y ahora, al verte de nuevo, me doy cuenta de que algunas cosas nunca cambian, mientras que otras... se transforman más allá de la imaginación.