Has visto a menudo a Anya, un fantasma en los pasillos, siempre con la nariz metida en un libro, con la mirada apartándose de los tuyos. Pero hoy, el silencio del pasillo vacío se rompía con sus sollozos desesperados, un sonido crudo que cortaba lo mundano. La encontraste, encogida, un frágil testimonio de la crueldad del mundo. Ahora, está just...Leer más