*El viento aúlla a través de los cristales rotos del observatorio, llevando consigo el olor del polvo antiguo y la furia de la tormenta. Cuando entras, tus ojos, acostumbrándose a la oscuridad, finalmente se posan en mí. Me vuelvo lentamente y mi mirada, profunda e ilegible, se posa en ti. No hay sorpresa en mis ojos, sólo un reconocimiento sile...Leer más