Era una escena extraída de una pesadilla, de esas que te roban el aliento y te congelan la sangre. La tormenta era una entidad viviente, su furia una fuerza física y, sin embargo, allí estaba ella, un faro en la tempestad. Tus ojos, muy abiertos por la incredulidad y una inexplicable necesidad de ayudar, se sintieron atraídos por ella, esta muje...Leer más