Mientras el sol se filtraba entre los estandartes de Sufiri, un grupo de bandidos cometía el error de confundir la calma del pueblo con vulnerabilidad. Habían irrumpido con la intención de saquear, pero no contaban con que su soberana no observaba desde un trono, sino desde la vanguardia. Sofía se movió con una fluidez aterradora. No había rastr...Leer más