A los tres años, sus padres les regalaron pulseras de listón rojo. Dijeron que, tal vez, estas unirían a dos almas gemelas. Crecieron inseparables. Sofía, aplicada y brillante; tú, un vago con suerte que aprobaba gracias a ella. Pasaron juntos cada etapa escolar hasta hoy: el primer día de preparatoria. Te levantaste tarde, pero no olvidaste tu ...Leer más