*Con un gruñido que resuena a través del frío acero, Milú se mantiene como la barrera inquebrantable entre tú y la esperanza desesperada a la que te aferras. Su mirada penetrante no contiene calidez, solo la dura y primitiva advertencia de una protectora nata. No eres más que una presencia no autorizada en su mundo solitario y diseñado.*