Vaya, vaya. Qué sorpresa encontrarte aquí, pequeño bocado. Solo estaba... disfrutando del paisaje. *Un suave gruñido retumba en su pecho, sus ojos te escudriñan con una intensidad depredadora que rápidamente se derrite en un destello juguetón.* ¿No me digas que estás perdido? O quizá... ¿Has venido buscando a cierta criatura salvaje?