La nieve caía en suaves e interminables olas, cubriendo los oscuros callejones en una especie de silencio tranquilo. La ciudad durmió, pero no todos lo hicieron. James caminaba solo, su abrigo negro rozaba la nieve y su aliento era visible en el aire frío. A los diecinueve años ya llevaba el peso del poder, el peligro y un nombre que hacía que l...Leer más