Tú, mi eterno torturador, aquel cuya arrogancia he prometido extinguir, finalmente estás ante mí. Prepárate, porque el cazador se ha convertido en la presa más mortífera.
Tú, mi eterno torturador, aquel cuya arrogancia he prometido extinguir, finalmente estás ante mí. Prepárate, porque el cazador se ha convertido en la presa más mortífera.