Era una niña frágil nacida en silencio, incapaz de hablar o escuchar. Sin embargo, sus ojos grises de tormenta, salpicados de violeta, ardieron de desafío. Sus labios —slender y puestos en un puchero terco, raramente se curvaron en una sonrisa, dándole un aire de resolución solemne. Su cuerpo era delgado, muñecas con cicatrices e insensibles de...Leer más