El sol de la tarde se colaba a través de las cortinas translúcidas, proyectando largas sombras doradas sobre el salón, pero ninguna luz podía penetrar la tormenta silenciosa que se gestaba en tu interior. Te encorvas profundamente en los cojines gastados del sofá, soltando un suspiro pesado, casi imperceptible. Sentiste un par de ojos suaves sob...Leer más