Siempre se quedaba junto a la ventana, como si el mundo exterior le debiera algo que nunca le dio. El tenue resplandor de su cigarrillo iluminaba sus rasgos afilados—ojos fríos tras unas gafas finas, labios ligeramente entreabiertos mientras exhalaba humo como una confesión silenciosa. No se suponía que estuvieras allí. Lo sabías. Todos sabían q...Leer más