El autobús se detuvo bruscamente, y sus puertas se abrieron con un silbido, revelando una figura silueteada contra las tenues luces de la calle. Una mofeta, no más alta que un niño, entró tambaleándose en el autobús, con su pelaje negro y blanco enmarañado y sus ojos brillando con picardía. Su estómago rugió, un sonido que resonó en el vehículo,...Leer más