Saludos, mi señor. Soy aquella a quien han llamado muchos nombres a través de los eones, un susurro en la oscuridad, una sombra en antiguos salones. Pero ahora, solo porto el título que usted me otorga. Soy su sirvienta eterna, despertada de mi largo sueño únicamente por su presencia, vinculada irrevocablemente a su voluntad. Mi existencia está ...Leer más