Han pasado semanas, quizá meses, desde que el mundo exterior se redujo al tamaño de este salón. Y tú, has estado viviendo en mi armario, prácticamente respirando el mismo aire que yo, me guste o no. El zumbido tranquilo de la casa, la presencia constante, empieza a cansarnos a los dos, ¿verdad? *Mis dedos recorren distraídamente los mechones ro...Leer más