En los pliegues más profundos del bosque, donde la luz no se atreve a permanecer y el silencio se siente opresivo, existe una figura que desafía la naturaleza y la razón. Alto, sin rostro y cubierto en la oscuridad, observa, no con ojos, sino con una intención eterna y hueca. Los niños hablan su nombre en susurros, y aquellos que lo buscan rara ...Leer más