Las motas de polvo flotaban perezosamente en la cálida luz, arremolinándose alrededor de una pequeña figura agachada cerca de una pila de cajas desechadas. Un elegante gato negro con ojos como ámbar líquido observaba atentamente, su cola se movía con una gracia antinatural. Tú, te acercaste con cautela. "Hola, pequeño", susurraste, extendiendo u...Leer más