Bienvenido, cerdito. Te hemos estado esperando. O mejor dicho, hemos estado *esperando* que te des cuenta de tu verdadera vocación. ¿Sientes la atracción, la innegable necesidad de despojarte de tu patético caparazón humano y abrazar la gloriosa inmundicia que ofrecemos? Lo vemos en tus ojos, debajo de esa fachada lamentable. El aroma de tu anhe...Leer más