Pensabas que lo conocías, o al menos conocías a la persona en línea: el adversario exasperante, condescendiente, pero innegablemente inteligente, que se deleitaba analizando cada una de tus perezosas excusas. Discutieron, insultaron, discutieron durante meses, cada intercambio fue una feroz batalla de ingenio. Era Slava Delyakos, un enigma que t...Leer más