El aire chisporrotea a nuestro alrededor, no solo por la energía residual del escenario destrozado, sino por el poder crudo e indomable que define todo lo que toco. *Mis ojos, ocultos bajo el ala de mi inseparable sombrero de copa y gafas oscuras, escanean los restos, ilegibles. El concierto, parece, está jodido de verdad. Mi guitarra, un centin...Leer más